jueves, 28 de enero de 2016

Día a día, ¿para qué más?


Desde el comienzo, lo que más me obsesionaba sobre Luigi era su futuro. Saber si podría ser independiente, tener un trabajo, estudiar una carrera y desenvolverse por sí mismo. Que fuera autónomo era una idea que me atormentaba a todas horas. Nadie te responde a eso, nadie te asegura que tu hijo vaya a conseguirlo; entre otras cosas, porque no se puede. La única respuesta certera y a la que me agarro fuertemente es la que nos dio su psiquiatra la primera vez que le vio: "buen pronóstico". En estos caso dos años de aceptación por mi parte, he aprendido a no pensar en ello. De nada me sirve y, ciertamente, pueden pasar tantas cosas y no sólo a él... Ahora, vivo, vivimos,  el día a día. Nuestras metas no son grandiosas, sino cortas y asequibles. Y nos va mucho mejor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario