jueves, 28 de enero de 2016
Piensa en positivo
Eso es, piensa en positivo. Creo recordar que este era el lema de una marca y si no lo es, debería serlo. En este tiempo de aprendizaje lo que más he trabajado ha sido eso. Mi herencia familiar me había hecho ser una persona tremendamente dramática y negativa. Siempre el signo menos, el vaso medio vacío, el lado oscuro de todo. Y claro, cuando llegó todo esto, toqué fondo. Marta, empezó por ahí; a enseñarme que hay otro lado, y que sólo hay que buscarlo siempre y asomarse a él. Es muy sencillo, cuando viene un problema o un pensamiento de ese lado, en tu cabeza tienes que rebatirlo con buenos argumentos que te convenzan. Después sacas una conclusión y cuando vuelves a pensar en eso, te vas a la conclusión y ya está. Otro truco, cuando tienes pensamientos negativos recurrentes es decirte: "Esto ya lo he pensado muchas veces. A otra cosa". Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Eso es. Aplicarlo!!!
Día a día, ¿para qué más?
Desde el comienzo, lo que más me obsesionaba sobre Luigi era su futuro. Saber si podría ser independiente, tener un trabajo, estudiar una carrera y desenvolverse por sí mismo. Que fuera autónomo era una idea que me atormentaba a todas horas. Nadie te responde a eso, nadie te asegura que tu hijo vaya a conseguirlo; entre otras cosas, porque no se puede. La única respuesta certera y a la que me agarro fuertemente es la que nos dio su psiquiatra la primera vez que le vio: "buen pronóstico". En estos caso dos años de aceptación por mi parte, he aprendido a no pensar en ello. De nada me sirve y, ciertamente, pueden pasar tantas cosas y no sólo a él... Ahora, vivo, vivimos, el día a día. Nuestras metas no son grandiosas, sino cortas y asequibles. Y nos va mucho mejor.
viernes, 22 de enero de 2016
Una putada
Cuando diagnosticaron a Luis, Luigi le llamamos en casa, en los primeros meses de duelo y desorientación, leía todo lo que encontraba en la red sobre el tema. Estaba enfadada, mucho, y cada vez que leía a padres hablando de sus hijos con TEA (Transtorno de Espectro Autista) como una bendición o un tesoro me enfadaba aún más conmigo misma. Para mí, tener un hijo con problemas era un reto para el que no estaba preparada, una putada. De pronto, tu hijo no es el que pariste. Es otra persona, con un apellido nuevo, asperger, y con una maleta llena de incertidumbre, que le acompañará toda su vida. Han pasado casi dos años desde esos momentos. Luigi va cambiando, y sobre todo, voy cambiando yo. Ha sido difícil, aún lo es, pero ya no es una putada, desde luego que no. La maleta sigue ahí y lleva de todo, pero cada vez son cosas más buenas. Y la llevamos cada día entre toda la familia.Unos días a cuestas y otros va sola.
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